Por ahora, el gobierno tiene que disponerse a gobernar. Eso quiere decir, ni más ni menos, que tiene que dedicarse a formular políticas públicas que permitan superar el conjunto de problemas que se han acumulado en los últimos años. Por ahora, la realidad tocó las puertas del palacio y le está exigiendo al presidente que se ocupe del país, que se olvide de esos sueños mesiánicos de ser líder continental, de la extensión en el tiempo y en el espacio de la revolución socialista, de intentar ser la reencarnación híbrida de Fidel Castro y Simón Bolívar, y que con los pies en la tierra se consagre a cumplir al menos con parte del juramento que lo compromete a servir al país, y no al contrario.
Por ahora, esta revolución tiene punto final en enero de 2013. A partir de ahora tiene el lapso nada despreciable de 1.867 días completos para atenuar al menos el inmenso embrollo en el que el descuido, la pérdida de foco, la inexperiencia y la ausencia de talento gerencial han producido. Por ahora, el presidente Chávez tiene el inmenso problema de no haber construido un legado sólido. Nada que le permita pasar a la historia, ninguna cosa que nos permita recordarle. Han sido años de culto a la personalidad, de cientos de miles de litros de pintura para llenar con su rostro paredes enteras. Millones de afiches, vallas y pancartas, pero de obras públicas propiamente dichas, esta revolución exhibe una pobreza tal que resulta incluso patética y digna de lástima. Por ahora, el Estado Vargas parece un muerto embalsamado y arreglado por inexpertos, a pesar de los años que han pasado desde el deslave. Por ahora los niños de la calle siguen allí, en la calle. Por ahora la ciudad está llena de menesterosos sin esperanza. Por ahora las calles del país dejan el rastro de 40 homicidios diarios y más de 14 mil al año. Por ahora la violencia es el signo más importante del gobierno, esencia de su discurso y la lógica que explica todas sus acciones.
Por ahora hay un déficit de 1,8 millones de viviendas. Por ahora no se han logrado construir ni cuarenta mil casitas por año. Por ahora, a pesar del ingreso monumental con el que cuenta el gobierno, los reales no se transforman en soluciones habitacionales, y por eso, por ahora, los venezolanos no tienen donde vivir. Por ahora faltan 5.000 liceos nuevos y 5.000 preescolares. Por ahora 150.000 muchachos desertan todos los años de bachillerato.
Por ahora 45% de la población se encuentra todavía en condición de pobreza. Y de ella el 20% vive en condiciones de pobreza extrema. Y el 10% no tiene ni como comer. Por ahora todas las endemias y enfermedades controladas por vacunas están desbordadas. Por ahora es muy probable que se batan todos los récords de ocurrencia de dengue, malaria, diarrea, disentería y enfermedades respiratorias. Por ahora nuestros niños seguirán muriendo ingrata e injustamente por descuido, negligencia, impericia e ignorancia del gobierno. Por ahora la inflación y la escasez serán los únicos resultados de la política económica del gobierno. Por ahora el bolívar seguirá fláccido e impotente, a pesar del remoquete de fuerte. Por ahora el desempleo sigue encubierto por la dádiva irregular de las misiones. Por ahora la informalidad absorbe a la mitad de la población trabajadora. Por ahora la corrupción se está comiendo las entrañas del régimen. Por ahora 2,5 millones de personas viven el hambre y la desesperanza. Viendo abajo pasar el Guaire infecto y estéril, y arriba los carros de la nueva oligarquía que le son indiferentes. Por ahora el gobierno tiene mucho qué hacer como para estar perdiendo el tiempo en Fidel, Evo y los huesos de Bolívar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario